SEÑOR
*DAME EL DON DE LA SABIDURÍA*


Dios solamente ama al que mora con la sabiduría,
La cual es más hermosa que el sol.
(Sab. 7, 28)


La sabiduría encierra una incalculable riqueza sobrenatural.
Es el don supremo, porque todo lo mira en relación  con la causa suprema, que solo es Dios.
La sabiduría te hace apto para conocer a Dios y las cosas celestiales, por el amor.
Mediante este excelso don conocerás al Creador excelso.
Experimenta su infinita bondad para ti
y vuestros semejantes. Entonces así veras las cosas de el mundo con ojos
de sabiduría, que es la sabiduría de Dios en ti…
El don de la sabiduría enriquecerá vuestro ser.
Tu corazón se llenara de más amor y voluntad.
de más paz y de una santa alegría.
Desde este punto de vista crecerá en vosotros la energía
y el noble entusiasmo por la práctica
de esta verdadera virtud.
Ingresando al mundo de el desarrollo de la sabiduría, experimentarás en ti mismo lo de el salmo:


 

*Corrí gozoso por el camino de tus mandamientos, cuando tu ensanchasteis mi corazón* (salm. 118, 32.)*


Las sagradas escrituras dicen de la sabiduría:
*Ella es una exhalación de la virtud de dios o como una pura emanación de la gloria de Dios omnipotente,
por lo que no da lugar en ella ninguna cosa manchada.
Siendo inmutable todo lo renueva y se derrama entre las almas santas, formando amigos de Dios. (Sab. 7,25).*


Déjate cautivar por la hermosura de este don
Y pedid con perseverancia:
*ven OH espíritu de sabiduría*
Ven y se el guía de mi conciencia y el maestro de mi corazón.
Ven e infunde en mi ardiente anhelo
En la sabiduría de Dios y de todo lo divino.
Ven y purifícame y llena mi conciencia de un amoroso respeto de Dios.
Ven y trabaja conmigo, a fin de que sepa
Lo que le agrada a dios de mi corazón.
 

Pedid desde el fondo de vuestra alma y corazón:

Señor
Te pido que tu Espíritu me envíe el don de sabiduría
Para que tus palabras se plasmen
En cada acontecimiento de mi vida.
Solo tu verdad es capaz de realizar
Lo que nosotros no podemos,
Justamente porque nos falta este don
y de sobremanera hay que pedirlo con insistencia.

Señor, algo que leí decía que el principio de la sabiduría
Es tener necesidad de Ti.
Si nos creemos sabios,
No te necesitamos y te dejamos a un costado.

Nuestro orgullo,
Que es muy engañoso y dominante
Nos hace creer que nuestros logros
Surgen de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad,

Cuando la verdadera humildad es más que nada
Reconocer que todo lo bueno viene de ti.

El misterio de tu espíritu a veces,
Cuando estamos disponibles y abiertos a tu soplo,
Se instala y gobierna nuestras palabras
Y las decisiones que debemos tomar
En cualquier circunstancia.
Yo me pregunto y trato de pensar
Como salen nuestras palabras...
Tengo que hablarle a alguien,
A una persona que está necesitando de una palabra adecuada...
Que increíble proceso debe sucederse
Para que salgan tal o cuales palabras y no otras.
Si está la sabiduría,
Ella se encarga en el misterio más total de unirlas
Y seleccionarlas para que se verbalicen
De la forma más clara y convincente
Y así ayudar a quien las está esperando.

Regálanos entonces,
La necesidad de la súplica,
Del pedido, de la oración
Con fuerza para que ella venga en nuestro auxilio.
Reconozco que no lo hago todos los días
y no me abandono al despertar a la súplica fervorosa
Para que yo sea digno de recibir la fuente sabia
Y transparente que el Espíritu regala
En la gratuidad de su don.

Si todavía no siento necesidad
Es porque sigo siendo orgulloso
Y verdaderamente ignorante.
Pero sé que tampoco pido
Porque no tengo resuelto el gran problema:
LA CONFIANZA Y EL ABANDONO.

Siento que no está desarrollada en mí ser
La confianza y la fe en Ti que todo lo puedes.
A veces, como no puedo ver ni tocar,
Me digo que todo esto es una locura,
Que no existe nada
Y parece que estoy viviendo un gran vacío.
Señor
Como entonces adquirir la confianza,
Base de la sabiduría.

Mi corazón pareciera que no registra
Esa sensación de seguridad y confianza en tu poder.
Dudo, vacilo, pregunto, miro indirectamente
Y estoy anclado en la depresión y en la desesperanza.

Señor
¿Cuando tendré esa certeza maravillosa en mi corazón
De lo que significa abandonarme en Tus Brazos?
Sé que no lo lograré por mi mismo,
Sino solamente a través de la súplica y de la gracia.
Que tu espíritu, en su sabia ternura,
Penetre la roca de mi corazón
Y de a poquito me haga sentir que estoy viviendo
La tranquilidad de estar permanentemente
En tus manos y en tu cuidado.

Señor,
mano de misericordia y de bondad, escúchame:
Hoy dirijo esta súplica ferviente
Para pedirte que me regales la confianza,
Que no decaiga nunca para que cada día cuando lo empiezo
Recurra a ti y la sabiduría
Sea mi compañera en cada acto y palabra que pueda decir.

Regálame la confianza, ya que confiar solamente en Ti
Es la verdadera sabiduría,
Que nos hará audaces y nada temerosos
Para enfrentar los acontecimientos de cada día,
Que son muchos y difíciles.

Sensibilízame en el deseo de aprender a ser sabio
Para tener algo que podré volcar a los demás
Y enderezar correctamente mi propia vida.

Adviérteme a través de pequeños signos la senda de tu Voluntad, para que desarrolle un espíritu sobrenatural
Y continúe pidiendo, suplicando y gritando:
“Señor, envía cada mañana al levantarnos
El don de la sabiduría.
Renueva nuestro corazón con la gracia de la confianza”
AMEN